Un poblado envenenado por gas de Pemex en Tabasco vivió una tragedia el pasado 13 de diciembre cuando una fuga en un oleogasoducto de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la ranchería Chicozapote Primera Sección, municipio de Centla, provocó la muerte de dos personas, un padre y su hijo, quienes habrían inhalado gases tóxicos mientras realizaban labores de campo, hecho que desencaden ó protestas sociales, cierres carreteros y la exigencia de respuestas claras por parte de las autoridades y de la petrolera estatal sobre los riesgos que enfrenta la comunidad ante fallas en la infraestructura energética local.
Fuga de gas que convirtió a una comunidad en crisis humanitaria
La tragedia en el poblado envenenado por gas de Pemex en Tabasco se registró cuando los habitantes de la ranchería Chicozapote Primera Sección, en las inmediaciones de Centla, detectaron un fuerte olor durante horas que emanaba del oleogasoducto que cruza la zona agrícola, sin que se diera atención inmediata pese a las denuncias previas, lo que derivó en una acumulación de gases peligrosos en el ambiente.
Las víctimas, identificadas como Javier Arias, de 39 años, y su hijo Armando, de 15, fueron hallados sin vida por otros pobladores en un terreno cercano donde cuidaban el ganado. Testimonios comunitarios señalaron que ambos acudieron a revisar sus labores matutinas cuando inhalaron el aire saturado de compuestos tóxicos, falleciendo antes de que los servicios de emergencia pudieran auxiliarles.
Protestas y bloqueo carretero
Ante la falta de atención eficiente, pobladores de Chicozapote y comunidades aledañas instalaron un bloqueo en la carretera Villahermosa–Frontera para exigir la presencia de autoridades competentes y que Pemex respondiera por lo ocurrido, responsabilizando tanto a la empresa como al Gobierno de Tabasco por la ausencia de acciones preventivas y de mantenimiento en la red de ductos que atraviesa el territorio.
Causas técnicas y riesgos de toxicidad en fugas de ductos
La emanación de gases en infraestructuras como los oleogasoductos puede deberse a fallos de mantenimiento, corrosión interna, presión irregular o perforaciones accidentales y también a actividades ilícitas como tomas clandestinas, que representan un factor adicional de riesgo para la seguridad operativa de Pemex y para la población vecina a estas redes de transporte de hidrocarburos.
Cuando se presenta una fuga de este tipo, la liberación de compuestos como propano, butano o gas natural puede generar una concentración peligrosa de gases en el aire ambiente, provocando hipoxia tisular en quienes se encuentran expuestos, un proceso en el cual los tejidos no reciben oxígeno suficiente debido a la saturación de agentes tóxicos en la atmósfera, lo que puede derivar en fallo respiratorio agudo y muerte si no se evacua y trata oportunamente.
La respuesta de Pemex y el análisis de causa raíz
La petrolera estatal informó que personal operativo suspendió la operación del ducto afectado y que se iniciaron trabajos de reparación en coordinación con autoridades de los tres niveles de gobierno para determinar el origen del incidente mediante un análisis de causa raíz, con la finalidad de aportar información al Ministerio Público que desarrolla la investigación correspondiente.
A pesar de estos esfuerzos, la comunidad continúa demandando notificaciones más claras y detalladas sobre los avances técnicos y las medidas que se implementarán para evitar que otro poblado envenenado por gas de Pemex en Tabasco vuelva a enfrentar una crisis sanitaria similar.
Impacto social y comunitario
La exposición prolongada a una nube de gases contaminantes no solo representa una amenaza inmediata para la vida humana, sino que también genera impactos psicosociales significativos. Las familias de Chicozapote han expresado temor y desconfianza hacia las operaciones de Pemex en sus tierras, acentuadas por la percepción de un mantenimiento insuficiente de las líneas de transporte de hidrocarburos.
Este temor se agrava por la presencia constante de extensas redes de ductos que atraviesan el estado de Tabasco, un sistema que, según reportes sobre mapificación de infraestructura petrolera en la región, abarca miles de kilómetros y cruza múltiples comunidades rurales, lo que incrementa la exposición de poblaciones vulnerables a incidentes similares.
¿Qué exige la población?
Las demandas de los pobladores afectados por el poblado envenenado por gas de Pemex en Tabasco incluyen:
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La asunción de responsabilidad por parte de Pemex, con compensaciones e indemnizaciones para los familiares de las víctimas.
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La implementación de protocolos de monitoreo continuo de gases tóxicos en zonas rurales donde pasan ductos.
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En base a la inversión de Pemex, la modernización de los mecanismos de seguridad e integridad estructural del sistema de oleogasoductos;
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La realización de auditorías ambientales con participación comunitaria para mejorar la transparencia de las operaciones petroleras.
Estas exigencias muestran la creciente desconfianza entre habitantes y autoridades, así como la necesidad de establecer canales de comunicación efectivos que permitan informar a la ciudadanía sobre riesgos y medidas preventivas en tiempo real.
El contexto ambiental del sureste mexicano
El incidente en Chicozapote no es un caso aislado en Tabasco, pues en otras ocasiones se han registrado fugas y derrames de hidrocarburos que han afectado actividades productivas y ecosistemas locales, como ocurre con eventos reportados en costas y ductos de la entidad que han sido atendidos por personal especializado con protocolos de verificación de hermeticidad y reparación.
Además, esta situación ocurrió en un contexto en el que asociaciones comunitarias han señalado reiteradamente que la infraestructura petrolera en zonas rurales requiere una supervisión más estricta y un mantenimiento preventivo que considere tanto los riesgos humanos como los ambientales.
Lecciones y medidas preventivas
Para minimizar el riesgo de que un poblado envenenado por gas de Pemex en Tabasco vuelva a ocurrir, especialistas en seguridad industrial y protección civil recomiendan:
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Establecer programas de detección temprana de fugas mediante sensores de gases ubicados estratégicamente.
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Realizar capacitaciones comunitarias en respuesta a emergencias químicas.
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Fortalecer protocolos de evacuación rápida y zonas de seguridad alrededor de infraestructuras energéticas.
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Publicar evaluaciones periódicas de integridad de ductos con acceso público.
Este enfoque no solo contribuiría a la prevención de incidentes, sino también a generar confianza pública y reducir los factores de riesgo que ponen en peligro la vida de las personas en comunidades cercanas a ductos de hidrocarburos.
Una cobertura más amplia de estos hechos y la evolución de la respuesta institucional forman parte de la agenda informativa permanente de En Cambio Diario de Tabasco, que continuará informando con rigor sobre los efectos de la infraestructura petrolera y las demandas de justicia de los ciudadanos tabasqueños.

