El Gobierno de Canadá notificó formalmente este martes a Estados Unidos y México su intención de renovar por otros 16 años el tratado de libre comercio T-MEC, en un momento marcado por crecientes tensiones comerciales con Washington.
La movida llega en un momento diplomáticamente delicado: Ottawa busca recuperar terreno en un proceso de negociación en el que, hasta hace días, parecía quedar al margen.
La carta fue enviada por el ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, a sus contrapartes de ambos países, y sienta la posición oficial de Ottawa con menos de un mes de distancia respecto al plazo formal de revisión del acuerdo.
Una carta, una postura y una reunión en Washington
Canadá envió la misiva al tiempo que solicitó conversaciones paralelas sobre aranceles sectoriales, antes de la reunión entre los negociadores comerciales canadienses y estadounidenses prevista para ese mismo día. El ministro LeBlanc se reunió con el representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, luego de que Canadá quedara excluida de las conversaciones bilaterales entre Washington y Ciudad de México la semana pasada.
La principal negociadora comercial de Canadá ante Estados Unidos, Janice Charette, acompañó a LeBlanc en ese encuentro. La reunión representó un paso importante para Ottawa, que en semanas recientes había sido relegada mientras México avanzaba en diálogos directos con la administración Trump.
En su carta, LeBlanc defendió que el tratado es “altamente beneficioso” para las tres economías y para la integración industrial norteamericana, aunque reconoció que será “esencial” negociar los aranceles impuestos por Trump al acero, aluminio, automóviles y madera canadienses. La postura canadiense reconoce, por tanto, que una extensión del T-MEC no puede desvincularse de los conflictos arancelarios que hoy distorsionan el comercio entre los tres países.
México respalda la extensión y el mecanismo del acuerdo
La propuesta de Canadá no encontró resistencia en la Ciudad de México. El Secretario de Economía Marcelo Ebrard respaldó la posibilidad de ampliar la vigencia del acuerdo más allá del periodo actualmente previsto, señalando que México también mantiene su postura de extender el tratado por otros 16 años.
Ebrard también recordó que, independientemente del resultado de las negociaciones, el T-MEC continuará vigente durante varios años más, aunque subrayó que el escenario ideal para México es la renovación anticipada y sin revisiones anuales.
La posición de México contrasta con la de Estados Unidos, donde la administración Trump ha enviado señales de que no está dispuesta a una renovación automática. Washington ha dado señales durante el último año y medio de que busca modificaciones importantes, especialmente en sectores como el automóvil y el acceso al mercado lácteo canadiense, y ya inició conversaciones formales con México para revisar el acuerdo, sin haber hecho lo mismo aún con Canadá.
El plazo del 1 de julio y los riesgos
El T-MEC, que entró en vigor en julio de 2020 en sustitución del antiguo TLCAN, incluye una cláusula de revisión conjunta seis años después de su implementación. Si los tres países acuerdan renovarlo antes del 1 de julio, el pacto se extendería automáticamente durante otros 16 años. En caso contrario, comenzaría un período de revisiones anuales durante una década antes de su posible expiración.
Este mecanismo convierte al mes de junio en una ventana crítica. Las empresas de los tres países han presionado por una resolución pronta: la incertidumbre sobre la continuidad del marco comercial afecta inversiones, cadenas de suministro y planeación estratégica en sectores que van desde la manufactura automotriz hasta la industria agroalimentaria.
El T-MEC ha permitido a Canadá y México evitar gran parte de las medidas proteccionistas de Trump, dado que muchos bienes mexicanos y canadienses están cubiertos por el acuerdo de libre comercio. Sin embargo, algunos aranceles específicos clave sobre productos como el aluminio continúan afectando la economía norteamericana integrada.
Trump, el estado 51 y las fricciones diplomáticas
El escenario en que se desarrollan estas negociaciones es, cuanto menos, inusual. Canadá busca la renovación justo cuando el presidente Trump reaviva la idea de convertir a Canadá en el 51 estado de la Unión Americana, propuesta que ha enfurecido a los canadienses y llevado a muchos a cancelar viajes a Estados Unidos.
Trump suspendió todas las conversaciones con Canadá a finales del año pasado después de que la provincia de Ontario publicara un anuncio con el expresidente Ronald Reagan en el que se advertía que los aranceles conducen a guerras comerciales. Ese episodio ilustra las tensiones que han complicado la relación entre Ottawa y Washington más allá del plano estrictamente comercial.
El primer ministro canadiense Mark Carney, quien asumió el cargo en medio de este complejo entorno, señaló que el proceso de negociación tiene cuestiones técnicas diferenciadas para cada socio, razón por la que las conversaciones avanzan de manera separada entre Estados Unidos y México por un lado, y entre Estados Unidos y Canadá por el otro. Carney, no obstante, se mostró cautelosamente optimista al señalar que existe la posibilidad de una “nueva asociación” entre las tres naciones.
Para México, el T-MEC representa el ancla de su modelo exportador. El país destina más del 80% de sus exportaciones al mercado norteamericano, y el tratado es un factor determinante en la consolidación de México como uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos, posición que alcanzó en 2023 por encima de China y Canadá. Una renovación exitosa del acuerdo reforzaría esa posición de cara a la próxima década.

