Mientras colectivos feministas organizan eventos para visibilizar la violencia en contra de las mujeres, miles de madres buscadoras organizan viajes para enfrentar la realidad que el Estado y la sociedad soslaya.
Por: J. L. Amézquita P.
Cada determinado tiempo, sobre todo cuando se aproximan elecciones, colectivos feministas hacen su aparición a través de carreras, conferencias de prensa o paneles con la intensión de “visibilizar” el flagelo…Carreras por la igualdad, caminatas por los derechos de las mujeres, foros de género y una larga lista de personajes, en su mayoría mujeres, encabezan esas actividades en favor de la féminas…Algunas de ellas son o fueron funcionarias, otras legisladoras, muchas de ellas han transitado durante años por la administración pública, organizaciones civiles y los espacios políticos…Son los mismos rostros, las mismas voces, los mismos discursos y sin embargo los resultados siguen siendo devastadores…Las mujeres continúan desapareciendo, continúan siendo asesinadas, continúan enfrentando violencia y muchas madres continúan buscando a sus hijos…Esa es la realidad que ninguna fotografía puede ocultar…Por mucho tiempo el Estado construyó toda una narrativa alrededor del empoderamiento femenino, se crearon institutos, se aprobaron leyes, se construyeron estructuras burocráticas, pero la pregunta incómoda sigue ahí: si todo ha funcionado tan bien, ¿por qué las madres buscadoras existen?…Su sola existencia representa la prueba más dolorosa del fracaso institucional…Son mujeres que un día acudieron a una fiscalía y no encontraron respuestas, mujeres que tocaron puertas y recibieron burocracia, mujeres que pidieron ayuda y encontraron indiferencia…Ahí surge una serie de interrogantes políticamente incorrecta, si los partidos políticos afirman que quieren representar a las mujeres, ¿por qué siguen postulando a las mismas personas de siempre?…¿por qué reciclan ex diputadas?…¿por qué reciclan figuras que han tenido durante años espacios de decisión sin lograr modificar sustancialmente la realidad?…Tal vez llegó el momento de probar algo distinto, tal vez llegó el momento de escuchar a quienes han vivido la tragedia en carne propia, tal vez sea el momento de que las candidatas no sean quienes administran y en algunas veces lucran con el problema…¿Por qué no una madre buscadora cómo candidata a diputada local?…Ellas entienden perfectamente la desesperación de una familia abandonada por el Estado, seguramente mejor que quien pasó años en una oficina redactando discursos…Todo ello quizá cambiaría la percepción de la realidad, porque en la actualidad la política está alejada de la misma…Porque quienes diseñan las soluciones rara vez experimentan los problemas, las madres buscadoras sí…Ellas si conocen las preguntas que los políticos ni siquiera se atreven a formular, en las cámaras los legisladores sólo se concretan a aprobar lo que se les ordena…Se enuncia hasta el hartazgo que las políticas públicas buscan que exista la paridad a la hora de repartir las cuotas…Pero casi nunca se incluyen a personajes que representan a estos grupos tan vilipendiados…Por eso se asegura que mientras unas corren para visibilizar la violencia en contra de las mujeres, como mera exhibición, otras corren literalmente para salvar su vida…Ahí se puede observar que la diferencia es brutal, las “luchadoras” cruzan una meta simbólica, mientras que las otras mujeres intentan escapar de un agresor, de una red de trata, de un secuestro o de una ejecución…La realidad mexicana es tan cruel que ninguna carrera ha logrado detenerla, las cifras son un golpe demoledor…Durante 2025 en México fueron asesinadas en promedio siete mujeres cada día y otras 34 desaparecidas…El país cerró ese año con más de 700 feminicidios oficialmente reconocidos, aunque miles de homicidios de mujeres fueron clasificados bajo otras figuras delictivas…Mientras tanto la crisis de desapariciones alcanzó dimensiones históricas, en México ya se superaron las 130 mil personas desaparecidas…Ahí aparece nuevamente la imagen de las mujeres que buscan a sus familiares, esas no organizan carreras, no portan medallas, no esperan discursos, no posan con vistosas vestimentas deportivas para que sean visibles, al contrario, a ellas no las protegen ni les dan acompañamiento las autoridades, es más, ellas son asesinadas impunemente mientras sus “defensoras” realizan una sesión de fotos en su “favor”…La cruda realidad es otra, las madres buscadoras, las familias de las niñas desaparecidas o secuestradas no buscan visibilidad, ellas buscan a su ser querido con el alma y cuerpo destrozado y esa diferencia explica mejor que cualquier evento o discurso el tamaño de la tragedia mexicana…Hasta la próxima.