El Cofre del Silencio CFE SIN LUZ
Por: J. L. Amésquita P.
La oscuridad que hoy padecen millones de mexicanos comenzó mucho antes de que se apagaran los focos; empezó cuando la política desplazó a la técnica y se desmanteló el capital humano de la empresa.
Los transformadores no reparan transformadores, las líneas de alta tensión no se mantienen solas, las turbinas no producen electricidad por arte de magia…Detrás de cada kilowatt que llega a nuestros hogares existe un ejército de ingenieros, linieros, operadores, técnicos y especialistas que durante décadas hicieron de la CFE una de las empresas públicas más respetada de América Latina…Cuando muchos de ellos comenzaron o prefirieron irse, la CFE empezó a apagarse muchos antes de que México lo advirtiera…Hoy día la ciudadanía ya no pregunta por qué se fue la luz, hoy la pregunta es ¿quién dejó a la CFE sin luz?…En el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se prometió rescatar a la empresa del Estado, rescatarla del olvido en que la sumieron los gobiernos “neoliberales”…Lo único malo es que una empresa del tamaño de la CFE no se rescata con discursos, se rescata con inversión, con planeación, con mantenimiento, con tecnología y sobre todo con respeto por el conocimiento técnico…Manuel Bartlett Díaz convirtió a la CFE en emblema de la política energética del sexenio, sin embargo, mientras el discurso crecía, la realidad comenzaba a mostrar grietas…El sistema eléctrico no espera, la demanda sigue creciendo todos los días, las subestaciones envejecen y cuando la inversión no alcanza al ritmo del crecimiento, la factura termina llegando…Pero existe un aspecto mucho más grave y del que poco se habla, la CFE no perdió únicamente capacidad financiera o de infraestructura, perdió parte de su memoria…Al inicio de la anterior administración muchos de sus ingenieros, operadores y técnicos más experimentados optaron por jubilarse, algunos simplemente alcanzaron el tiempo de retiro, otros decidieron hacerlo en un contexto de austeridad lo que modificó el ambiente dentro de la empresa…Sustituir una plaza puede hacerse en semanas, sustituir treinta años de experiencia es imposible, ese fue el verdadero desmantelamiento…Porque una central eléctrica puede construirse en algunos años, un transformador puede comprarse, una subestación puede ampliarse, lo único que no se compra en una licitación son cuarenta años de experiencia acumulada…La vieja CFE era una escuela, formaba especialistas capaces de operar hidroeléctricas, termoeléctricas, redes de transmisión y sistemas de distribución de enorme complejidad…Todos esos operadores perfectamente capacitados conocían el comportamiento de cada región eléctrica, sabían anticipar fallas y responder a emergencias provocadas por huracanes, inundaciones o incendios…Pero ese conocimiento no aparece en los informes financieros, pero vale más que cualquier edificio, cuando ese capital humano comenzó a desaparecer, la empresa perdió mucho más que empleados, perdió inteligencia, capacidad de respuesta, experiencia y los ciudadanos comienzan a pagar las facturas…Paradójicamente, mientras el gobierno aseguraba haber fortalecido a la CFE, millones de mexicanos empezaban a vivir exactamente lo contrario…Una empresa fuerte no normaliza apagones, una empresa fuerte no provoca que comunidades enteras bloqueen carreteras para exigir el servicio…Una empresa fuerte inspira confianza, hoy lamentablemente la incertidumbre comienza a ocupar el lugar que antes tenía la certeza…Por eso resulta preocupante que la discusión sobre la CFE siga atrapada entre consignas políticas y discursos triunfalistas, cuando lo que el país necesita es una evaluación técnica, objetiva y honesta…La CFE fue durante décadas un orgullo nacional, tal vez todavía pueda volver a serlo, pero para lograrlo se tendría que reconocer que la ingeniería vale más que la propaganda…Que la experiencia pesa más que los discursos y que el verdadero rescate de una empresa estratégica no comienza en un atril ni en una conferencia de prensa…Comienza escuchando a quienes durante años mantuvieron encendido al país, porque los mexicanos no califican a la CFE por lo que dice un funcionario….La califican todas las noches cuando llegan a casa, prenden un interruptor y esperan que del otro lado todavía exista luz…Porque lo que ocurre hoy en día no son “pequeñas interrupciones”, son grandes errores políticos, de acciones tomadas desde la comodidad del aire acondicionado por burócratas que de electricidad saben lo que un niño de primaria sabe de neurociencias…Hasta la próxima.


