Democracia virtual
Eugenio Hernández Sasso
La reunión entre dirigentes de partidos de oposición y dirigentes, así como exdirigentes de la Canaco Servytur Villahermosa, provocó más ruido político que resultados concretos. Sin duda son pura llamarada de petate.
Sin embargo, el escándalo se concentró en el llamado círculo rojo, porque dentro de la propia organización empresarial no tardaron en surgir voces que rechazaron el acuerdo y cuestionaron que un reducido grupo pretendiera hablar a nombre de todo el comercio organizado.
El encuentro entre Miguel Barrueta, dirigente del PRI; Rafael Acosta, del PRD; Juan Enoc Alvarado, de Somos México; y Humberto de los Santos, de Unión Democrática por Tabasco, junto con representantes de la Canaco, no representa gran cosa. Tanto esos partidos como la organización empresarial de Villahermosa son cascarones en peligro de extinción.
Indudablemente, el intento de enviar un mensaje de unidad terminó exhibiendo las diferencias, pues Movimiento Ciudadano, a través de su coordinadora estatal Karla Rabelo, sostuvo este miércoles, en conferencia de prensa, que únicamente recibió una invitación exprés y que desconocía los términos del acuerdo, por lo que decidió mantenerse al margen.
El PAN, por su parte, manifestó que competirá sin coaliciones, aunque en los hechos su presencia electoral en Tabasco es prácticamente inexistente. Es más, no cuenta ni con registro oficial como partido.
En el caso del PVEM, tampoco hubo sorpresa, la ausencia de sus dirigentes fue interpretada como una señal de que ese partido mantiene una ruta política distinta, sobre todo desde que Susana León Sánchez, expresidenta de la Canaco, asumió la Coordinación de Acción Política del Distrito 10 por el tucán.
Más allá de los reflectores, conviene poner las cosas en su justa dimensión y precisar que la Canaco Villahermosa no tiene hoy el peso político ni la representación que algunos intentan atribuirle.
Incluso, dentro del propio sector empresarial se reconoce que el organismo cuenta con mayor influencia en el municipio de Cárdenas que en la capital tabasqueña. Esa es una realidad que difícilmente puede ocultarse con acuerdos que desde el principio salieron puques.
De hecho, la dirigencia de esa organización en Cárdenas salió ayer a deslindarse de los “acuerdos” que tomaron en la capital del estado.
Lo verdaderamente importante está en otro lado y todo indica que los partidos de oposición llegarán a la elección sin una coalición formal.
Cada instituto político buscará preservar su propio espacio y negociar desde su propia fuerza. Esa fragmentación terminará favoreciendo, de entrada, a Morena, que al ser el partido gobernante enfrentará en 2027 a adversarios dispersos y sin una estrategia común.
La lógica política es sencilla, dado que mientras unos competirán entre sí por el mismo electorado, el partido en el poder administrará sus propios conflictos internos y mantendrá amplias posibilidades de conservar la mayoría de los espacios en disputa a través de su estructura y programas de beneficio a la población.
Esto quiere decir que las diferencias derivadas de la definición de candidaturas difícilmente modificarán el escenario a favor del partido vino tinto.
La oposición probablemente obtendrá algunas posiciones municipales y legislativas. El PRI, en cambio, enfrentará un panorama mucho más complicado debido al deterioro de su estructura electoral en Tabasco. Al final, como ocurre casi siempre en política, las negociaciones con el jefe político del estado pesan más que los gritos y los sombrerazos.
Sassón Los políticos serios entienden que sobrevivir también implica pactar. El pastel siempre alcanza para quienes ya estaban invitados a la mesa.

