• Don Horacio recordó cuando el presidente Adolfo Ruiz Cortines entregó 100 casa a campesinos para fundar el poblado; siete décadas después, el Gobernador de Tabasco impulsa la construcción de 20 mil viviendas en toda la entidad
• Afirma que gracias a los programas productivos y de Bienestar, la villa ha renacido y las familias se alimentan mejor
Con la lentitud que traen los años y una pierna mal atendida, don Horacio Alamilla llegó al parque central de villa Chablé para solicitar un horno en la Jornada de Atención que tuvo lugar el pasado sábado 31 de enero, en el municipio de Emiliano Zapata.
Durante muchos años, que ya hasta ha perdido la cuenta, acompañó a su esposa porque era ella quien en realidad necesitaba el horno. Lamentablemente, su compañera de vida falleció hace unos meses y ahora él se ha dispuesto a no parar, aunque sea renqueando, hasta cumplir el deseo de ella. Además, también él lo necesita por la pequeña repostería que antes era el sustento de los dos.
El anciano, nativo de Chablé, se abrió paso lentamente, entre el gentío que vino a tomar una consulta, a realizar un trámite y, sobre todo, a una audiencia con el creador del Gobernador de Territorio.
“Esto está magnífico. ¡Ojalá que el señor Gobernador siga en esa labor que no se había visto antes! Yo conozco un mandatario que no permitía que la gente anduviera con él cuando venía de visita a Chablé. Por eso la población hoy está muy agradecida con el señor gobernador, en Chablé, están con él, me consta”, reveló sin titubear.
La efervecencia en el parque principal suena a rumor ameno y cálido, en una mañana fresca llena de sombreros de ala ancha y trenzas perfectamente engarzadas. También Don Horacio, pese a la tristeza que lo embarga, se anima saludando a sus vecinos. Del diálogo que se da en cada stand entre pobladores y servidores públicos el anciano sabe mucho porque fue líder de su comunidad, “pero de los que se mueven, promueven las necesidades del pueblo”. Viendo cada pabellón donde atienden los secretarios del gabinete de Javier May apunta una clara y gran diferencia: “Nosotros siempre chocábamos con lo mismo, que sí pero que no, que sí pero que vengan luego. Hoy es diferente, se ven los resultados. Antes había muchas familias que se quedaban con hambre, pero hoy ya somos más los que comemos gracias a los programas sociales”, dijo.
Don Horacio tiene un entendimiento claro y práctico, muy habitual entre la gente de campo. Y sobrada memoria, como se verá pronto.
Precisamente, a los programas del Gobierno federal y del Gobierno del Pueblo, atribuye el viejo sabio el renacer de la villa.
“Es una gran ventaja. Los programas ayudan muchísimo, sobre todo en los gastos de la casa, de la vivienda, de la alimentación. Nada más en pago de luz, cuando viene la pensión de adultos mayores, ya se tiene para la corriente. Y el agua, ni se diga”, comentó a voz en cuello en medio del gentío.
De pronto, de lo que dice, se le iluminan los ojos, y sin guardárselo, sostiene que de los pocos programas que antes dieron los gobierno anteriores, ninguno se compara con los que los de ahora.
“Hoy están dando una casa cómoda, tiene dos recámaras, cocinita, sala y baño. Y antes lo único que hacían era un cuartito de tres por cuatro, eso no le sirve realmente a una familia”, sostuvo.
No parece un hombre de la tercera edad sino un muchacho cuando comienza a caminar más rápido, pese a su mal, pidiendo que lo sigan. Del parque donde ocurre la Jornada, toma una de las calles paralelas de la villa, donde pronto se explica el motivo de su urgencia: Se detiene frente a una fachada antigua, larga como un vagón de tren. La vivienda está
cubierta de hierba silvestre.
“Toda esta extensión donde se asienta la villa perteneció a los señores Abreu, los campesinos liberaron este pedazo de tierra para gestionar un pueblo, aparte del Ejido. Y esta casa es una de las que dio el licenciado Adolfo López Mateos, junto con el licenciado Carlos A. Madrazo, se la dieron a puro campesino para que fundaran el pueblo. No costaron ni cinco centavos a quienes se las dieron. Trajeron cuadrillas de albañiles de origen campechano y hasta que no se terminaron las 100 casas, la gente pudo vivir aquí”, rememora.
Dos calles más adelante, don Horacio señala otra casa de aquel tiempo, también en ruinas y deshabitada. Solo las dos siguientes, que se hallan en la calle Gregorio Cabrera, están en pie y habitadas, aunque ambas han sido modificadas del frente. La última conserva aún las puerta de madera y la antepuerta de miriñaque para detener los mosquitos. Está pintada de azul celeste.
Don Horacio suspira frente a esta última casa. Se sorprende, se molesta, no lo comprende, que hayan tenido que pasar siete décadas, para que un Gobernador construyera casas de nuevo, y no cien sino 20 mil con recursos estatales, además de las otras 70 mil que el Gobieno federal levanta para los más necesitados en Tabasco.
“Don Adolfo López Mateos y don Carlos A. Madrazo iniciaron un gran cambio en el modo de vivir de la gente, en Chablé. ¿Por qué? Porque antes todas las casas eran de guano y cercadas de madera de tesiste. Y ellos vinieron a ofrecer un programa de casas de concreto, durables. Todavía quedan algunas, remodeladas porque las siguen viviendo. Don Carlos A. Madrazo bajaba del helicóptero, en el campo de beisbol, para supervisar que quedará bien la obra. Y los dos vinieron a Chablé a entregar los títulos de propiedad cuando las terminaron. Ahora Javier May es el que está cambiando el modo de vivir de muchas familias que habitaban en moradas con pisos de tierra. Y qué bueno que supervisa, así no lo engañan como hacían antes los secretarios: Todo está bien, todo está bien, no pasa nada, mentían a su jefe”.
Con paso lento de nuevo, el hombre memorioso vuelve a la Jornada de Atención, buscando el modo de que le den el tan esperado horno. Como muchos que vienen a las audiencias, confía que lo ayuden, aunque también es consciente: “El gobernador está cumpliendo, pero las necesidades son más”, dice antes de despedirse, orgulloso de ser testigo de nuevo de tiempos de transformación.
Comunicado 1936/2026
Villahermosa, Tabasco
Domingo 8 de febrero de 2026


