Presidenta Sheinbaum asegura un billón para gasto social en 2026
Presidenta Sheinbaum asegura un billón para gasto social y coloca esa bolsa en el centro de su proyecto para los próximos años. El anuncio no solo aumenta el tamaño del presupuesto social, también redefine la escala de las transferencias directas a hogares que reciben apoyos federales.
Desde Palacio Nacional y en giras por estados, la mandataria ha repetido que el dinero ya no se escurre en corrupción y que ahora se deposita de manera directa en las cuentas de millones de familias. Presidenta Sheinbaum asegura un billón para gasto social como una señal de continuidad y expansión del modelo que el actual gobierno considera su sello más visible.
¿Cómo se repartirá el billón social?
El corazón del paquete será la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, que concentra la mayor parte del gasto y llega a más de 14 millones de personas con depósitos bimestrales. A su alrededor se mantiene un andamiaje de apoyos a personas con discapacidad, mujeres de 60 a 64 años, becas escolares, programas para jóvenes y apoyos al campo.
En los documentos oficiales también se detalla el papel de la Secretaría de Bienestar, encargada de coordinar los padrones, vigilar que los recursos se entreguen sin intermediarios y operar la estructura territorial que visita comunidades y colonias. El objetivo declarado es que los apoyos funcionen como un piso mínimo de ingreso para los hogares más frágiles del país.
Librar a más gente de la pobreza
El incremento se sostiene en una recaudación más amplia, ingresos extraordinarios y una apuesta por mantener la deuda bajo control. El gobierno presume un mercado laboral con salario mínimo al alza, un tipo de cambio estable y niveles altos de inversión, mientras enfrenta presiones de gasto en salud, seguridad e infraestructura.
Un modelo social que se ancla en derechos
Dentro del propio gobierno se insiste en que estos programas ya no son “apoyos” discrecionales, sino derechos con rango constitucional. Esa ruta legal busca dificultar recortes futuros y obliga a cualquier administración a justificar con detalle cualquier cambio en montos o coberturas.
Al mismo tiempo, especialistas en finanzas públicas y organizaciones civiles señalan que el reto está en equilibrar las transferencias con servicios públicos robustos: hospitales que funcionen, escuelas en buen estado, sistemas de justicia que no se caigan a pedazos. El billón social abre una ventana para reducir carencias de ingreso, pero también deja preguntas sobre la capacidad del Estado para sostener este nivel de gasto si el ciclo económico se debilita.
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