El fundador y CEO de BlackRock, Larry Fink, se sentó frente a Claudia Sheinbaum a lado de Adebayo Ogunlesi, director ejecutivo de Global Infrastructure Partners (GIP), para revisar las condiciones del mercado mexicano y trazar un probable plan de acción satisfactorio.
La presidenta Sheinbaum habla con inversionistas desde hace meses en distintos foros, pero este encuentro resultó diferente: los fondos representados en la sala mueven billones de dólares en infraestructura, energía y activos digitales en todo el mundo.
Tres ejes y un marco legal recién aprobado
El diálogo giró en torno a tres grandes bloques: proyectos mixtos público-privados, digitalización de la economía y la coyuntura económica internacional. Sheinbaum vinculó directamente la reunión con dos leyes aprobadas días antes en el Senado, diseñadas para dar reglas claras a la inversión mixta y acelerar la construcción de obras estratégicas.
El T-MEC apareció como uno de los argumentos centrales del gobierno federal para atraer capital extranjero. La presidenta subrayó que el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá representa una ventana que México debe aprovechar ante la relocalización de empresas en América del Norte. Ese mismo argumento resonó entre los fondos presentes.
BlackRock y GIP: qué buscan en México
BlackRock lleva en México desde 2008. Es uno de los mayores inversionistas en la Bolsa Mexicana de Valores y gestiona recursos de fondos de retiro que se canalizan a infraestructura y energía. En la reunión, sus directivos confirmaron que el fondo sigue con apetito para nuevos proyectos en el país, especialmente bajo esquemas mixtos con participación privada regulada.
GIP, por su parte, se especializa en infraestructura de gran escala: energía, transporte y aeropuertos. Su portafolio global encaja con los sectores que el gobierno mexicano identifica como prioritarios para los próximos años.
Sergio Méndez, director general de BlackRock México, también estuvo en la reunión y reforzó el mensaje: el interés es concreto, no solo diplomático.
Señales claras
La presidenta Sheinbaum habla con inversionistas cuidando de no adelantar compromisos que aún no existen. Ella misma aclaró que “no quedaron en nada en particular” tras el encuentro: sin montos, proyectos firmados ni fechas aún. Lo que sí quedó fue la ratificación del interés de ambos fondos en operar dentro del nuevo marco legal mexicano.
Analistas leen la visita como una señal de confianza en la política de proyectos mixtos de la administración federal, no implica el arranque inmediato de alguna obra. La diferencia entre ambas lecturas puede medirse en meses, o en años.
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