Gottlieb precisó que la FDA “ha hecho un buen trabajo” al aislar buena parte del problema en granjas específicas del centro de México, aunque reconoció que “todavía no sabemos” qué evento provocó la posible contaminación de los cultivos. El exfuncionario advirtió, además, que la cifra real de contagios podría ser de 10 a 20 veces mayor que la reportada oficialmente, lo que convertiría a este episodio en, según sus palabras, “el brote más grande que hemos visto en la historia de la ciclosporiasis”.
Qué es la ciclosporiasis y de dónde viene lo de “diarrea explosiva”
La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, un protozoo cuyo único huésped conocido es el ser humano. El contagio ocurre por vía fecal-oral: los quistes se liberan en las heces sin capacidad infecciosa inmediata y requieren entre una y varias semanas de maduración en el ambiente —favorecida por humedad, lluvias e inundaciones— antes de volverse infecciosos al contaminar agua o vegetales de hoja y hierbas que se consumen crudos.
Quienes se infectan suelen presentar diarrea acuosa abundante —de ahí el apodo popular de “diarrea explosiva”—, cólicos, náuseas, flatulencia, pérdida de apetito, fatiga y baja de peso, con cuadros que pueden prolongarse semanas si no se tratan con antibióticos como trimetoprima-sulfametoxazol. El padecimiento no se transmite de persona a persona de forma directa y su letalidad es prácticamente nula: hasta el cierre de julio, ninguna de las miles de personas contagiadas en Estados Unidos había muerto, de acuerdo con el reporte de los CDC.
El foco confirmado: lechuga de Taylor Farms, no cilantro ni perejil
A diferencia de lo que sugieren algunos titulares, la única fuente que la FDA ha logrado sostener con evidencia epidemiológica firme hasta ahora es la lechuga iceberg rallada de Taylor Farms de México, con plantas en Guanajuato. La agencia identificó que ese producto, distribuido a restaurantes Taco Bell, explica un clúster de 1,947 contagios en nueve estados —Illinois, Indiana, Kansas, Kentucky, Michigan, Ohio, Oklahoma, Pensilvania y Virginia Occidental—, con 98 hospitalizaciones, según la actualización oficial de la FDA. Taylor Farms emitió un retiro voluntario el 17 de julio y detuvo el abasto proveniente de esa zona del país, según confirmó la propia empresa en un comunicado publicado también en su cuenta de Facebook.
Una muestra de esa lechuga dio positivo a Cyclospora el 18 de julio, pero un segundo análisis de laboratorio la reclasificó como falso positivo un día después. La FDA aclaró en su cuenta de X que ese error de laboratorio “no cambia la base” de la investigación ni la evidencia epidemiológica que sigue señalando a la lechuga de Taylor Farms como el vehículo más probable del brote en esos nueve estados. Es justamente sobre otros focos —no vinculados a esa lechuga— donde Gottlieb introdujo la hipótesis del cilantro y el perejil.
Las declaraciones de Gottlieb sobre cilantro y perejil del centro de México
De acuerdo con Reuters, Gottlieb explicó que otros clústeres detectados en la región de los Grandes Lagos, en Nueva York y en Carolina del Norte “parecían estar potencialmente vinculados” a perejil y cilantro provenientes del centro de México, aunque subrayó que los investigadores federales “aún no han determinado la fuente exacta”. El exfuncionario planteó que pudo haber ocurrido “algún evento” en esa zona agrícola —todavía sin identificar— que habría contaminado de forma simultánea distintos cultivos, posiblemente a través de aguas residuales sin tratar que llegaron a los campos por inundaciones, la ruptura de un canal de desagüe, agua de riego contaminada o baños portátiles desbordados de trabajadores agrícolas.
Gottlieb añadió que minoristas y cadenas de restaurantes ya dejaron de comprar productos de esa región de manera preventiva, lo que en su opinión “debería mitigar” el riesgo, aunque insistió en que el brote “no está bajo control” en su totalidad mientras no se confirme si existen más zonas de origen. El propio Gottlieb enmarcó sus comentarios como una hipótesis en investigación, no como una conclusión oficial de la FDA o de los CDC.
La respuesta de las autoridades mexicanas: sin evidencia de origen nacional
El secretario de Salud, David Kershenobich, señaló durante la conferencia matutina del 21 de julio que en México solo se han confirmado tres casos de ciclosporiasis, “habituales” y dentro de la epidemiología esperada, por lo que, indicó, “no tenemos un brote de ciclosporiasis” en el país. El funcionario precisó que los pacientes evolucionaron favorablemente con tratamiento antibiótico y que la identificación del país de origen mediante trazabilidad no prueba, por sí sola, que la contaminación haya ocurrido en territorio mexicano.
En ese sentido, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) inspeccionaron la planta de Taylor Farms en Guanajuato entre el 18 y el 20 de julio, tomaron diez muestras de lechuga y cuatro de agua, y reportaron resultados negativos tanto a Cyclospora cayetanensis como a coliformes fecales, según confirmó el diario Reforma. Un comunicado conjunto de ambos gobiernos, difundido por la Secretaría de Salud, advirtió que ni México ni Estados Unidos han logrado hallar el parásito en lechuga de origen mexicano, pese a las semanas de análisis.
Antecedentes: el cilantro de Puebla y los brotes de la década pasada
La hipótesis de Gottlieb no surge en el vacío. Entre 2012 y 2015, la FDA y los CDC documentaron brotes recurrentes de ciclosporiasis vinculados a cilantro fresco proveniente del estado de Puebla, lo que llevó a la agencia estadounidense a emitir la Alerta de Importación 24-23, vigente cada año entre abril y agosto, que permite detener sin inspección física los embarques de cilantro de esa entidad salvo que provengan de empresas certificadas, según el documento oficial de la FDA. Las inspecciones de aquellos años encontraron condiciones sanitarias deficientes en algunas granjas, incluidos restos fecales humanos y sanitarios sin agua ni jabón en zonas de cultivo.
En 2013, además, un brote de más de 600 casos en 25 estados se rastreó hasta una mezcla de ensaladas producida por Taylor Farms de México en Guanajuato, el mismo proveedor señalado ahora en el clúster de la lechuga iceberg. Ese historial explica por qué, ante cada nuevo repunte estacional del parásito en Estados Unidos, la mirada regulatoria vuelve a dirigirse hacia los cultivos de hoja verde y hierbas frescas del centro de México, aun cuando —como ocurre en este episodio— la evidencia concluyente todavía no llegue a confirmarse.
Lo que sigue: investigación abierta e impacto en la cadena de abasto
Hasta el cierre de julio, la FDA mantenía activa la investigación sobre los clústeres de Nueva York, los Grandes Lagos y Carolina del Norte sin haber señalado formalmente al cilantro o al perejil como vehículo confirmado. Mientras tanto, cadenas comerciales y proveedores continúan retirando por precaución productos agrícolas del centro de México de sus cadenas de suministro, una medida que ya generó pérdidas económicas para exportadores mexicanos y el cierre temporal de instalaciones de Taylor Farms en la región. Para las autoridades sanitarias de ambos países, el reto de fondo sigue siendo el mismo que hace una década: identificar con certeza científica el punto exacto de contaminación antes de que la próxima temporada de lluvias en el centro de México reactive el riesgo.
Consulta más contenido sobre salud pública en la sección Salud y sobre la agenda internacional en Internacional de En Cambio Diario Tabasco.

