El Acamoto se cancela al tener delante un rechazo casi unánime en Acapulco antes de que mayo ponga a prueba si los motociclistas acatan la negativa o llegan de todas formas al puerto.
El antecedente pesa. En la edición de 2025, ocho personas murieron y alrededor de 50 resultaron lesionadas durante los días de concentración. A eso se sumaron caos vial, vandalismo y toneladas de basura en las calles. Las quejas ciudadanas no tardaron, y la presión sobre el gobierno municipal creció hasta convertirse en una exigencia abierta: que en 2026 no se repita la dantesca escena.
El Ayuntamiento cerró la puerta
El Municipio de Acapulco adelantó que no otorgará ningún permiso para el Acamoto 2026, previsto para mediados de mayo. La postura es clara: aunque alguien presente una solicitud formal, la respuesta será negativa. Las autoridades locales sostienen que la prioridad es el orden, la seguridad y la recuperación turística del puerto, todavía en proceso de reconstrucción tras el paso del huracán Otis.
Rechazo también desde el gobierno federal
Durante el Tianguis Turístico, la titular de la Secretaría de Turismo (Sectur), Josefina Rodríguez Zamora, respaldó la decisión municipal. La funcionaria subrayó la necesidad de apostar por un turismo ordenado y deslindarse de eventos que dejen destrozos y dañen la imagen de los destinos. La postura del gobierno federal cierra el flanco institucional del que los organizadores podrían haberse colgado para negociar.
Los números que usan los empresarios
El Consejo Coordinador Empresarial de Acapulco lleva semanas presionando para que la cancelación sea definitiva. Su argumento descansa en cifras: el Acamoto mueve una derrama estimada en 33 millones de pesos, pero los daños materiales, operativos y a la imagen turística rondan los 50 millones. Según los empresarios, el puerto pierde cada vez que el evento se realiza.
El bloqueo comercial, sector privado también dijo que no
Hoteles, restaurantes y comercios anunciaron un bloqueo colectivo: no darán servicio a asistentes del Acamoto. La medida busca que, aunque los motociclistas lleguen sin permiso, encuentren ante sí el puerto cerrado. La intención es clara: Acapulco apuesta por un turismo familiar, no por concentraciones que los mismos organizadores admiten llegan sin estructura oficial.
Sin embargo, los organizadores insisten
Oswaldo García, vocero del grupo organizador, confirmó que los motociclistas mantendrán su decisión de acudir a Acapulco pese al rechazo de autoridades y empresarios. Desde sus redes, el grupo defiende el encuentro como una reunión de aficionados, aunque no niega que en 2026 carecen de autorización oficial.
Lo que viene es una concentración sin permisos, en un puerto que ya avisó que no abrirá sus puertas.
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