El senador del Partido Acción Nacional (PAN) por Chihuahua, Mario Vázquez Robles, llamó el lunes 8 de junio a que ningún partido político —sin importar su signo ideológico— quede a salvo de la justicia ante la comisión de irregularidades en procesos electorales. Sus declaraciones llegaron un día después de las elecciones para renovar el Congreso del Estado de Coahuila, jornada que dejó al Partido Revolucionario Institucional (PRI) con los 16 distritos de mayoría relativa y a Morena con una avalancha de denuncias por presunta compra y coacción del voto.
El escándalo coahuilense: “QR Gate” y 200 detenidos
El pasado domingo 7 de junio, la ciudadanía de Coahuila acudió a las urnas para renovar su Congreso estatal, compuesto por 25 legisladores: 16 elegidos por mayoría relativa y 9 por representación proporcional. El padrón electoral superó los 2.5 millones de ciudadanos inscritos, y participaron cerca de 30 mil funcionarios de casilla.
Al cierre de las urnas, el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas —”Alito”—, proclamó el triunfo de su partido en los 16 distritos, asegurando que las familias coahuilenses decidieron “con libertad y con inteligencia”. Sin embargo, en paralelo a la fiesta tricolor, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, denunció en conferencia de prensa que su partido contaba con evidencias de presunto fraude, específicamente a través de códigos QR y pagos en efectivo a electores.
La dirigencia morenista bautizó el supuesto esquema como “QR Gate” y anunció la presentación de recursos legales ante las autoridades electorales. Más allá del aspecto tecnológico, Morena y el Partido del Trabajo (PT) también reportaron la detención arbitraria de alrededor de 200 militantes a manos de corporaciones policiales, desde el jueves previo a la jornada hasta el cierre de casillas.
La presidenta Claudia Sheinbaum, consultada al respecto el lunes siguiente, llamó a respetar los procedimientos jurídicos disponibles, incluida la vía hasta el Tribunal Electoral.
El PAN: ni con el PRI ni con Morena, sino con la ley
El senador Mario Vázquez tomó la palabra desde Chihuahua. El legislador panista dejó en claro que la postura de Acción Nacional no es la defensa de ningún aliado coyuntural, sino la exigencia del estado de derecho con independencia del partido señalado.
Vázquez precisó que el PAN en Coahuila ya está interponiendo recursos legales ante las instancias correspondientes, pues cualquier ilícito electoral, independientemente de su origen, debe ser rechazado con contundencia y apego a las leyes. “Ojalá se logre acreditar, así sea contra el PRI o contra Morena”, indicó el senador, dejando en claro que la militancia del presunto infractor no cambia la gravedad de los hechos.
El legislador reconoció los antecedentes cuestionados del PRI a lo largo de décadas, pero subrayó que ello no libera a Morena de sus propias responsabilidades históricas en materia de prácticas electorales irregulares.
“El burro hablando de orejas”: la crítica directa a Morena
La parte más contundente de la conferencia del senador chihuahuense estuvo en su respuesta al papel de Morena como denunciante. Vázquez advirtió que las acusaciones presentadas por el partido oficialista resultan contradictorias, dado que se trata precisamente de las prácticas por las que el propio Morena ha sido señalado en distintos comicios a lo largo del país.
“Es el burro hablando de orejas. Son denuncias sobre prácticas en las que ellos mismos han incurrido; ahora simplemente les dieron una sopa de su propio chocolate”, sostuvo el legislador, en una de las frases más directas de la jornada poselectoral.
El senador argumentó que Morena no tiene autoridad moral para erigirse en defensora del voto libre cuando ha sido señalada de conductas similares, aunque aclaró que eso tampoco significa aceptar las posibles irregularidades del PRI. “Lo que queremos es que los ciudadanos tengan la certeza de que su voto se respeta y que quien obtenga la mayoría de los votos sea quien gane”, subrayó.
Coahuila, bastión priista bajo presión nacional
El resultado en Coahuila tiene dimensiones que trascienden el ámbito local. El estado tiene al PRI en el gobierno desde hace décadas, y la jornada del 7 de junio representaba para Morena —que concurrió en alianza con el Partido del Trabajo (PT)— la primera oportunidad real de romper esa hegemonía. La derrota total de la alianza oficialista, combinada con las acusaciones de fraude, convirtió a Coahuila en el epicentro del debate político nacional en los días posteriores a la elección.
De acuerdo con representantes de Morena ante el INE, presuntos operadores ligados al PRI habrían distribuido códigos QR individualizados entre ciudadanos como mecanismo de registro y pago por el voto emitido a favor del tricolor. Las autoridades electorales locales y federales recibieron las denuncias y abrieron las investigaciones correspondientes
El caso cobra relevancia adicional si se considera que 2026 es un año de comicios intermedios con miras al ciclo electoral de 2027, cuando se renovará la Presidencia de la República. El propio “Alito” Moreno interpretó el resultado coahuilense como un mensaje de que “sí se le puede ganar a Morena”, mientras que el partido gobernante busca revertir la narrativa mediante los recursos legales disponibles.
La posición del PAN, expresada por Vázquez, busca deslindar al partido de cualquier lectura que lo sitúe como defensor tácito del PRI, enfatizando en cambio su trayectoria histórica de lucha contra el fraude electoral —incluyendo el controvertido 1988— como credencial de imparcialidad.

