Armagedón
“Sepulcros blanqueados, que por fuera a la verdad se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos”
Mateo 3:27
Alfredo A. Calderón Cámara
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Porque los partidos rara vez mueren cuando pierden una elección. Mueren cuando su propia militancia deja de creer que permanecer en ellos tiene futuro. Y cuando eso sucede, ninguna fotografía de “unidad”, ninguna aplicación para afiliar ciudadanos y ningún discurso pronunciado desde una dirigencia nacional puede ocultarlo. El PRI Tabasco ya no necesita que le digan que está unido. Necesita demostrar que todavía está vivo
La crisis no es que se vayan; es que quedarse ya no resulte atractivo. Ahí está la sentencia política. El problema de fondo no es María del Carmen García May. No es Erubiel Alonso. No es Maritza Jiménez. Ni siquiera es Miguel Barrueta. El problema es una estructura que lleva años perdiendo capacidad para retener talento, militancia, territorio y esperanza electoral
Y mientras eso no cambie, cada renuncia será presentada oficialmente como una decisión personal. Cada salida será minimizada. Cada derrota será explicada como circunstancia extraordinaria. Cada fractura será llamada reajuste. Cada imposición será presentada como unidad. Cada desbandada será descrita como depuración. Hasta que llegue un momento en que ya no quede suficiente gente para seguir haciendo comunicados explicando que no pasa nada
El PRI de Tabasco debería comprender algo elemental: la unidad verdadera no consiste en que nadie dispute la dirigencia. Eso también puede significar que a nadie le interesa disputarla. La fortaleza no consiste en tener una fórmula única. Consiste en tener tantos liderazgos competitivos que varios quieran dirigir el partido. La disciplina no consiste en impedir diferencias. Consiste en mantener juntos a quienes piensan distinto mediante reglas legítimas
Y la renovación no consiste en cambiar nombres en un organigrama. Consiste en devolverle sentido a pertenecer. Hoy el PRI tabasqueño está frente a una frontera histórica. Puede abrirse, democratizarse, hacer autocrítica, permitir competencia y reconstruirse desde el territorio o puede seguir reuniendo a los mismos para decirse mutuamente que siguen unidos. Pero la realidad electoral ya dictó una sentencia bastante más severa que cualquier adversario
Un partido que durante décadas repartió el poder en Tabasco hoy lucha por conservar relevancia. Antes decidía quién llegaba. Hoy observa quién se va. Antes sobraban aspirantes para sus candidaturas. Hoy varios de sus cuadros buscan candidaturas en otros partidos. Antes administraba victorias. Hoy administra despedidas. Y ésa es la verdadera tragedia del PRI tabasqueño: no que haya perdido el gobierno, sino que corre el riesgo de perder hasta la esperanza de volver a gobernar
El PRI perdió primero a la sociedad y después las elecciones. Ésa quizá sea la conclusión más severa. El PRI no perdió Tabasco en 2024. Lo había empezado a perder mucho antes. La elección simplemente levantó el acta. Perdió conexión con sectores sociales. Perdió capacidad de renovación. Perdió monopolio de liderazgos. Perdió identidad. Perdió narrativa. Perdió territorio y finalmente perdió votos
Por eso resulta insuficiente responsabilizar exclusivamente a un dirigente estatal. Desde sus limitaciones Miguel Barrueta administra una grave crisis que lo antecede por muchos años. Pero precisamente por esa razón su responsabilidad aumenta. No fue colocado ahí para administrar la nostalgia. Fue colocado ahí, presumiblemente, para intentar reconstruir el partido. Y reconstruir significa asumir que el PRI de los años gloriosos ya no existe. No regresará por decreto
No regresará porque sus dirigentes lo repitan. No regresará porque alguna encuesta patito coyuntural muestre desgaste de Morena. No regresará mediante una alianza improvisada. Y muchísimo menos regresará cerrando los procesos internos. Lo que tendría que hacer un partido que realmente quisiera sobrevivir. La reconstrucción exigiría exactamente lo contrario de la lógica tradicional. Primero, abrir las elecciones internas, incluso corriendo el riesgo de confrontaciones públicas
Un partido agonizante no tiene demasiado que perder permitiendo democracia interna. Segundo, construir liderazgos municipales desde abajo. No desde las oficinas estatales. No desde el CEN. Desde comunidades, colonias, universidades, organizaciones civiles y sectores productivos. Tercero, abandonar la nostalgia. Los ciudadanos menores de treinta años no vivieron el PRI hegemónico. No sienten nostalgia por él. Muchos apenas conocen su historia a través de los escándalos políticos asociados a distintas administraciones
La marca necesita explicar para qué sirve en 2026, no recordar lo importante que fue en 1995. Indefensos ante la autocrítica brutal. Sin culpar automáticamente a traidores, desertores, medios, encuestas o circunstancias externas. Barrueta debe preguntarse: ¿Por qué se fueron? ¿Por qué dejaron de ganar? ¿Por qué sus cuadros no crecen?¿Por qué los ciudadanos no los consideran alternativa? Sin responder esas preguntas, cualquier reorganización tricolor será cosmética; la realidad innegable son una unidad priista sin vida, una militancia sin futuro
SEPTIMO SELLO
La otra dimensión interesante es Movimiento Ciudadano. MC se ha convertido en receptor de varios cuadros provenientes del PRI tabasqueño. Los pactos entre Alejandro Moreno, Dante Delgado y Adán Augustose hacen cada vez más cínicos. Quieren vender la idea que eso fortalece inmediatamente su estructura. Pero también genera una contradicción que el partido naranja tendrá que administrar. Porque si pretende presentarse como renovación, corre el peligro de terminar convertido en centro de reciclaje de las mismas élites partidistas que asegura superar
La política mexicana tiene esta extraordinaria capacidad para vender como “nuevo” aquello que apenas ayer utilizaba otra camiseta. Cambian los colores. Cambian las fotografías. Cambian los logotipos. Pero muchas veces los personajes permanecen. Por eso la crisis del PRI no necesariamente significa automáticamente el nacimiento de una oposición diferente. Puede significar simplemente la redistribución de sus antiguos cuadros entre otras franquicias. Todo un mondongo en ajiaco
SEPTIMA TROMPETA
Y el ciudadano terminará preguntándose algo razonable: ¿Está cambiando la política o solamente están cambiando de partido los políticos? El verdadero problema social: una oposición débil tampoco beneficia al gobierno. Sería un error que Morena celebrara demasiado la pulverización del PRI. Una democracia necesita oposiciones competitivas, aunque el PRI siga en silla de ruedas. No porque toda oposición sea virtuosa. No porque tenga razón automáticamente. Sino porque el poder necesita vigilancia
Un gobierno sin adversarios fuertes corre mayor riesgo de desarrollar arrogancia. Un Congreso sin contrapesos suficientes reduce la deliberación. Un partido gobernante que considera imposible perder puede comenzar a confundir respaldo electoral con autorización permanente. La desaparición de una oposición seria no fortalece necesariamente a la democracia. La empobrece. Por eso la crisis del PRI trasciende al propio PRI. Tabasco necesita alternativas políticas capaces de investigar, debatir, señalar errores, presentar políticas públicas y disputar elecciones
SEPTIMA COPA
No necesita oposiciones cuya principal propuesta sea reunirse para anunciar que algún día podrían formar una alianza. Mucho menos necesita partidos convertidos en pequeñas agencias de colocación electoral para dirigentes sin territorio. Una oposición democrática tiene que ser útil incluso antes de ganar. Debe producir datos. Fiscalizar presupuestos. Formar cuadros. Presentar iniciativas. Construir liderazgos municipales. Defender causas. Caminar comunidades. Elaborar diagnósticos. Y demostrar que puede gobernar mejor. La oposición no se construye al vapor antes de una elección cambiando logotipos sobre una lona

