Armagedón
“Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer” Marcos 3:25
Alfredo A. Calderón Cámara
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La crisis que comienza a asomarse en Movimiento Ciudadano Tabasco no tiene que ver únicamente con la llegada de Erubiel Alonso Qué, como nuevo militante. Tiene que ver con algo más delicado en política: la alteración de los equilibrios internos. Los partidos suelen resistir diferencias ideológicas, ambiciones personales e incluso derrotas electorales
Pero pocas cosas generan más tensión que la incorporación de un actor tricolor que llega se pone los tenis “fosfo, fosfo” sin consenso y sin votos a ocupar un lugar de privilegios, desplazando a quienes siempre han hecho militancia; llega, además, con una carga política que amenaza con contaminar la narrativa que se intenta construir
A dos años de haberse ido de Morena, Karla Rabelo arrastra todavía el señalamiento de cercanía con el grupo político de Adán Augusto López. Había logrado algo que en política vale más que cualquier discurso: un acuerdo funcional con los tres alcaldes que representan el verdadero capital político de Movimiento Ciudadano en Tabasco
No fue la dirigencia estatal gris ni las figuras mediáticas arcaicas quienes dieron oxígeno al partido en la elección pasada; fueron precisamente esas tres victorias municipales las que aportaron votos suficientes para convertir a MC en una fuerza con representación legislativa y obtener las tres posiciones plurinominales que hoy disfrutan
Por eso la llegada de Erubiel Alonso cayó como una piedra en el estanque. No se trató de una incorporación cuidadosamente negociada ni de una suma que despertara entusiasmo. Al contrario, provocó incomodidad inmediata y el arrebato histérico de Ricky Arcos y de quienes sostienen la estructura territorial del partido. La reacción más reveladora fue la del alcalde de Tacotalpa, quien públicamente lo laceró al calificarlo como “bandidazo”
En política las etiquetas suelen ser más poderosas que los cargos. Una declaración así no es una simple diferencia de opinión; es una descalificación moral que coloca un sello difícil de borrar. El problema para Movimiento Ciudadano es que Erubiel Alonso no llega como un personaje nuevo. Llega acompañado de su historial político. Durante años fue identificado como uno de los operadores más cercanos al liderazgo priista encabezado por Alejandro Moreno Cárdenas
Su sospechosa salida del PRI -sin agravio o explicación alguna- ocurre precisamente cuando las perspectivas internas parecían cerrarse para sus aspiraciones y cuando comenzaban a perfilarse otros nombres dentro del priismo tabasqueño. Eso alimenta la percepción de que no se trata de una adhesión por convicción, sino de una migración sin definir: por supervivencia política o “cabeza de playa”. Y ahí aparece el principal riesgo para MC
Durante años MC ha intentado vender la idea de ser una alternativa frente a los partidos tradicionales. Su discurso ha girado alrededor de representar algo distinto. Sin embargo, cuando comienza a abrir sus puertas a figuras provenientes de los mismos grupos políticos que ha criticado, corre el riesgo de vaciar de contenido su propia narrativa. La ciudadanía puede perdonar errores, pero difícilmente perdona las contradicciones evidentes
La paradoja es que rumbo al 2027 Movimiento Ciudadano necesitaba crecer, pero no necesariamente absorber toda la bagatela que se moviera en el mercado político. Hay quienes llegan y suman estructura, liderazgo o prestigio. Otros generan exactamente el efecto contrario: provocan fracturas internas, desconfianza y desmovilización. Si los alcaldes sienten que sus opiniones fueron ignoradas, el conflicto podría escalar más allá de simples declaraciones públicas
Porque los partidos no se sostienen desde las oficinas estatales ni desde las fotografías de afiliación. Se sostienen desde los territorios, desde los operadores y desde quienes ponen los votos en las urnas. Y esos actores parecen haber recibido el mensaje de que las decisiones importantes se están tomando sin ellos. Si no logra procesar esta pataleta tricolor, la llegada de Erubiel Alonso sería el ejemplo clásico de una adhesión que produce más ruido que votos
En política existe una diferencia enorme entre sumar nombres y sumar fuerza. Lo primero es relativamente sencillo. Lo segundo requiere consenso, legitimidad y confianza. Por ahora, la sensación que deja este episodio es que Erubiel no llegó a fortalecer una casa ordenada. Llegó a una mesa donde varios de los comensales ni siquiera fueron consultados. Y cuando eso ocurre, el problema ya no es el invitado. El problema es la división que deja su presencia entre quienes estaban sentados desde antes
La reacción del alcalde Armin Marín Sauri resulta particularmente significativa porque no se trata de una crítica proveniente de adversarios externos. Proviene de alguien que compartió espacios políticos y que públicamente le recordó episodios de traición, ruptura y confrontación que aún permanecen en la memoria de quienes participaron en aquellos procesos electorales
Basta observar el video de las durísimas declaraciones del alcalde de Emiliano Zapata, Armin Marín Sauri para dimensionar el tamaño del problema provocado por las negociaciones en lo oscurito de Jorge Álvarez Máynez para la llegada de Erubiel Alonso a MC, es brutal la crisis de quienes defienden la dignidad interna de MC en Tabasco
Y ahí aparece un factor que no está siendo dimensionado por la dirigencia nacional: las campañas no solamente se ganan incorporando figuras conocidas. También se pierden cuando se reabren heridas internas que parecían cerradas. La política es acumulación de fuerzas, pero también acumulación de agravios. Los agravios tienen una vida sorprendentemente larga
Los ciudadanos olvidan discursos; los operadores políticos rara vez olvidan traiciones. Cuando un personaje llega cargando conflictos con distintos grupos, esos conflictos no desaparecen al cambiar de camiseta. Viajan con él. La verdadera interrogante no es si Erubiel Alonso puede aportar votos. La pregunta es cuánto le costará a Movimiento Ciudadano la división interna, la pérdida de cohesión y la reactivación de viejos conflictos que acompañan su llegada. Hasta ahora la sentencia es indiscutible porque significa, Erubiel: rechazo total que fractura y divide
SEPTIMO SELLO
Llegó una denuncia que describe una percepción interna de concentración excesiva de poder administrativo dentro de la Fiscalía General del Estado (FGE) y plantea un problema que, de ser cierto, trasciende los conflictos personales para convertirse en un asunto institucional. La acusación central no está dirigida contra la procuración de justicia, sino contra la existencia de una estructura paralela de decisión donde determinados funcionarios tendrían mayor capacidad de influencia que el propio titular del organismo en materias administrativas, financieras y de control interno
Lo verdaderamente delicado es que las denuncias no se limitan a presuntos actos de corrupción, sino que señalan una posible captura de áreas estratégicas como Administración, Contraloría, Jurídico y Transparencia. Cuando los órganos encargados de vigilar, fiscalizar y garantizar legalidad son percibidos como subordinados a intereses particulares, se erosiona la confianza interna del personal y se debilitan los mecanismos de rendición de cuentas
SEPTIMA TROMPETA
También llama la atención la crítica hacia una eventual desconexión entre la función operativa del Fiscal y la supervisión administrativa. En muchas instituciones públicas ocurre un fenómeno recurrente: el titular concentra su atención en los resultados visibles hacia el exterior, mientras grupos administrativos adquieren poder creciente en los procesos internos, contratos, pagos, recursos humanos y manejo presupuestal
Abiertamente manifiestan que Óscar Tonatiuh Vázquez entregó el poder interno y Usted sabe que cuando “el gato está ausente, los ratones hacen fiesta”. La historia burocrática mexicana está llena de casos donde los mayores problemas no surgieron en la operación sustantiva, sino en los despachos encargados de administrar los recursos
SEPTIMA COPA
Naturalmente, estas acusaciones requieren pruebas, auditorías e investigaciones formales para ser corroboradas. Las denuncias anónimas, por sí solas, no constituyen evidencia. Sin embargo, cuando los señalamientos se vuelven persistentes y provienen de distintos sectores internos, cualquier institución inteligente debería revisarlos con seriedad
Después de todo, las crisis administrativas rara vez estallan de un día para otro. Primero aparecen los rumores, luego las quejas, después las fracturas internas y finalmente los escándalos públicos. La burocracia tiene esa curiosa costumbre de ignorar el humo hasta que el edificio completo comienza a incendiarse. Lo cierto es que este tema tiene demasiados hilos sueltos: hay nombres, fotos, videos y documentos

