MASONERÍA: PODER Y DESARROLLO.
Por: J. L. Amésquita P.
Cuando las logias formaban estadistas, México construía instituciones; hoy abundan políticos, pero escasean hombres y mujeres de Estado.
La masonería ha sido víctima de dos excesos, unos la han convertido en una sociedad secreta vinculada con ceremonias sobrenaturales, mientras que otros han preferido reducirla a un simple club de ceremonias y simbolismos…Ni una cosa ni la otra hace justicia al papel histórico que representa la masonería a nivel mundial y en particular en nuestro país, la realidad suele ser más poderosa que la ficción…Durante buena parte de los siglos XVIII, XIX y principios del XX las logias fueron espacios donde se discutían las grandes preguntas de su tiempo…Los masones discutían cómo organizar un Estado; el significado de la libertad; el papel que debía tener la educación; cómo equilibrar el poder entre gobernante y la ley; y cuál era el lugar de la religión frente al poder civil, entre otros temas de interés para la nación…México nació en medio de ese ambiente intelectual, al consumarse la independencia el país se enfrentó a la tarea de construir un Estado prácticamente desde cero, no existían mecanismos en donde apoyarse para tal acción…Las logias yorkinas y escocesas se convirtieron en escenarios privilegiados de discusiones filosóficas que confrontaban la idea del federalismo contra el centralismo, el liberalismo contra el conservadurismo, la relación entre la iglesia y el Estado, la educación pública y el modelo constitucional que habría de regir a la nueva República…Ante esa premisa, no resulta extraño que muchos de los protagonistas de esa época estuvieran vinculados a la masonería, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Valentín Gómez Farías, Benito Juárez, Ignacio Comonfort, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, por citar a algunos de esos personajes…Benito Juárez representa quizá el ejemplo más claro, su gobierno no se limitó a administrar la coyuntura, impulsó las Leyes de Reforma, consolidó la separación entre la iglesia y el Estado, fortaleció el Registro Civil, defendió la supremacía de la Constitución y sentó las bases institucionales que siguen vigentes hasta nuestros días…Más adelante, durante el gobierno de Porfirio Díaz, México vivió una profunda transformación material, la expansión ferroviaria, la modernización de los puertos, el crecimiento de la minería, el desarrollo del sistema financiero y la estabilidad monetaria, entre otras grandes hazañas…La influencia de la masonería no terminó en el siglo XIX, muestra de ella es la aparición de un liberal por los cuatro costados, Heriberto Jara Corona, fue uno de los impulsores del Constituyente de 1917, su amplia trayectoria libertaria lo llevó a gobernar Veracruz, ser jefe del DDF e incluso gobernar de forma interina a Tabasco del 1 de noviembre de 1918 hasta el 6 de enero de 1919…Otro personaje indispensable en éste análisis de hombres vinculados al poder y la masonería es Emilio Portes Gil, asumió la Presidencia de la República en uno de los momentos más delicados que vivió México tras el asesinato de Álvaro Obregón, sin embargo su visión liberal lo ayudó a decidir sobre asuntos que mantenían en vilo a la República, puso fin a la Guerra Cristera y otorgó la autonomía a la Universidad Nacional en 1929…No fueron los únicos, a lo largo del siglo XIX y buena parte del XX, numerosos gobernadores, legisladores, ministros, jefes militares, maestros y juristas, compartieron una cultura política donde el estudio era un requisito para ejercer el poder…La masonería no otorgaba ni otorga automáticamente virtud ni capacidad, pero si fomentaba el debate de ideas, la disciplina intelectual y el sentido institucional y es justamente ahí donde la historia interpela al presente…Hoy vivimos una época en la que la política parece medir el talento por la capacidad de ganar elecciones, dominar las redes sociales o imponer una narrativa fatua y vacía…Quizá por eso conviene mirar hacia atrás, no con nostalgia, sino con espíritu crítico, las logias no fueron perfectas, también albergaron rivalidades, ambiciones y errores, pero dejaron una enseñanza que conserva plena vigencia: el poder exige preparación…Tal vez el problema de México no sea que ya no haya masones ocupando los grandes cargos públicos, el verdadero problema es que se dejó de formar estadistas, las logias fueron escuelas donde se aprendía que gobernar implicaba estudiar, escuchar, debatir y construir instituciones capaces de sobrevivir a sus propios fundadores…Hoy no se sabe en dónde se forman quienes aspiran a conducir al país, pareciera suficiente con militar en un partido o movimiento sin importar si lo que “aprenden” sirva o no para poder ocupar un cargo de gran importancia…Tal vez ese sea el legado más profundo de aquella generación influida por el pensamiento masónico, comprender que el poder es efímero, pero las instituciones transcienden generaciones…Cuando una sociedad deja de formar personas para construir instituciones y comienza a formar únicamente candidatos para ganar elecciones, el desarrollo deja de ser un proyecto nacional y se convierte en una promesa de campaña permanente para manipular a la gente…Dentro de la masonería, no dudamos se hayan colados indeseables, personajes ruines que sólo llegaron a husmear qué podían obtener para satisfacer sus aspiraciones o ambiciones personales, sin embargo esa misma institución en el devenir de los siglos ha demostrado que tiene sus propios mecanismos para liberarse de esas lacras…Los aciertos de quienes han formado parte de la masonería en México, eclipsan cualquier acto negativo que hayan cometido algunos de “sus miembros”, el México contemporáneo no sería tal sin la concurrencia de esos grandes hombres, que a pesar de sus diferencias ideológicas privilegiaron el deseo enorme de convertir al país en una patria donde todos tuvieran cabida…Hasta la próxima.


