La erosión costera en Tabasco mantiene en riesgo a más de 3 mil personas ante el avance del Golfo de México sobre viviendas, caminos y zonas productivas. El problema ya no se concentra únicamente en El Bosque, comunidad de Centla que se convirtió en símbolo del desplazamiento climático, sino que alcanza localidades de los municipios de Paraíso y Cárdenas.
Las comunidades identificadas son El Bosque, en Centla; El Pénjamo y Guano Solo, en Paraíso; además de El Alacrán y el ejido Sinaloa, en Cárdenas. Sus habitantes enfrentan una pérdida progresiva de territorio provocada por el oleaje, los frentes fríos y otros procesos naturales y humanos que modifican la línea de costa.
La amenaza no significa que las cinco localidades desaparecerán inmediatamente. Sin embargo, el deterioro acumulado demuestra que el mar avanza sobre áreas habitadas y que algunas familias podrían necesitar protección, reubicación o nuevas obras para reducir el riesgo.
Erosión costera en Tabasco pone en riesgo a 3 mil personas
El avance del mar mantiene bajo amenaza a más de 3 mil habitantes de las cinco comunidades costeras. En diferentes puntos, el oleaje ha comenzado a afectar terrenos, caminos, viviendas e infraestructura utilizada por pescadores.
La cercanía con el Golfo de México siempre ha formado parte de la vida de estas poblaciones. La pesca representa una de sus principales fuentes de alimentación e ingresos, por lo que alejarse de la costa también implica transformar su economía, sus actividades diarias y su relación histórica con el territorio.
El problema se intensifica durante la temporada de frentes fríos. Los llamados “nortes” provocan vientos fuertes, oleaje elevado y marejadas que golpean directamente los terrenos arenosos. En condiciones meteorológicas normales, las olas pueden alcanzar hasta dos metros, pero durante eventos intensos llegan a aproximadamente cinco metros, de acuerdo con estudios sobre la vulnerabilidad del litoral tabasqueño.
Estas condiciones pueden retirar arena, debilitar dunas, derribar construcciones y abrir nuevos pasos para el agua. Cada evento puede causar pérdidas adicionales y dejar menos protección frente a la siguiente temporada.
Cinco comunidades enfrentan el avance del Golfo de México
El Bosque es el caso más conocido debido a que numerosas viviendas, calles, una escuela y otras construcciones fueron alcanzadas por el mar. La comunidad se ubica entre el Golfo de México y el río Grijalva, una posición que aumenta su exposición a la erosión marina y fluvial.
Ahora, los reportes incluyen a El Pénjamo y Guano Solo, en Paraíso. Este municipio se encuentra frente al sistema lagunar Mecoacán, identificado por investigadores como uno de los sectores con mayor vulnerabilidad costera de Tabasco.
En Cárdenas, la amenaza alcanza a El Alacrán y al ejido Sinaloa. Estudios científicos ya habían advertido que esta parte del litoral registra oleajes elevados y tasas importantes de erosión. La zona cercana a Sánchez Magallanes y al sistema lagunar Carmen-Pajonal-Machona también presenta niveles altos y muy altos de vulnerabilidad.
La identificación de estas localidades no descarta que existan otros puntos afectados. La erosión ocurre a lo largo de diferentes segmentos de la costa, aunque su intensidad cambia según el tipo de suelo, oleaje, presencia de dunas, vegetación y actividad humana.
El Bosque muestra hasta dónde puede avanzar el mar
La transformación de El Bosque permite observar las consecuencias más graves de la erosión costera. La comunidad perdió parte de sus calles y numerosas construcciones, mientras algunas familias tuvieron que abandonar sus hogares ante el riesgo de que fueran alcanzados por el agua.
Entre octubre de 2021 y abril de 2023, la línea costera habría retrocedido aproximadamente 90 metros en esa zona, según datos divulgados por especialistas de El Colegio de la Frontera Sur. La velocidad no debe trasladarse automáticamente al resto del litoral, ya que cada sitio presenta condiciones distintas.
En algunos sectores de Tabasco se han calculado pérdidas de entre tres y cinco metros por año; en otros, de siete a diez metros. Los puntos más críticos pueden registrar avances mayores durante periodos específicos, especialmente cuando coinciden oleajes intensos, frentes fríos y suelos debilitados.
El caso de El Bosque también abrió una discusión sobre los llamados desplazados climáticos: personas obligadas a abandonar su hogar porque los cambios ambientales vuelven peligroso o inhabitable el territorio.
La reubicación no consiste solamente en entregar viviendas
Trasladar a una comunidad requiere más que construir casas en otra zona. Las familias necesitan acceso a agua potable, electricidad, escuelas, centros de salud, transporte y oportunidades de trabajo.
Para los pescadores, la distancia entre la nueva vivienda y el mar puede afectar directamente sus ingresos. También deben considerarse la propiedad de los terrenos, los documentos de las familias, las redes comunitarias y los sitios con valor cultural o religioso.
Una reubicación incompleta puede reducir la exposición al oleaje, pero crear dificultades económicas y sociales. Por eso, las autoridades deben consultar a los habitantes y diseñar soluciones adaptadas a las necesidades de cada localidad.
¿Por qué el mar avanza sobre las costas de Tabasco?
La erosión marina en Tabasco tiene diferentes causas. No puede explicarse únicamente por el cambio climático ni atribuirse a un solo fenómeno. El oleaje, las corrientes, el tipo de suelo, la elevación del terreno y la disponibilidad de sedimentos participan en la modificación natural de la costa.
Tabasco posee un litoral de aproximadamente 200 kilómetros formado principalmente por terrenos bajos. Una investigación publicada en Investigaciones Geográficas señala que cerca del 85% de la costa presenta pendientes de entre cero y dos metros, condición que facilita que una inundación avance rápidamente hacia el interior.
El litoral también está compuesto por sedimentos finos y poco consolidados. Estos materiales pueden ser removidos con mayor facilidad por las olas, especialmente cuando las dunas y la vegetación han perdido capacidad para contenerlos.
El estudio sobre el índice de vulnerabilidad costera de Tabasco identificó al oleaje y al aumento relativo del nivel del mar entre las variables más importantes. También encontró una vulnerabilidad elevada frente a las lagunas Mecoacán y Carmen-Pajonal-Machona.
Presas reducen la llegada de sedimentos a la costa
Los ríos transportan arena, limo y otros materiales que ayudan a alimentar las playas. Cuando esos sedimentos quedan atrapados en presas o son desviados, disminuye la cantidad disponible para reemplazar lo que se lleva el mar.
Investigadores han señalado que las presas construidas en la cuenca del río Grijalva redujeron el aporte de sedimentos hacia el litoral. Esto puede alterar el equilibrio entre la tierra que llega desde los ríos y la que es retirada por las corrientes marinas.
El efecto no ocurre de manera aislada. Se combina con la dinámica del delta Grijalva-Usumacinta, el hundimiento natural del terreno y la fuerza de las corrientes costeras.
Dunas y manglares funcionan como barreras naturales
Las dunas almacenan arena y reducen el impacto directo del viento y el oleaje. Cuando son removidas para construir caminos, viviendas u otras obras, la costa pierde parte de su defensa natural.
La vegetación ayuda a mantener estable la arena mediante sus raíces. Por ello, eliminar plantas costeras puede acelerar la erosión provocada por el viento y facilitar que las olas retiren más sedimentos.
Los manglares también desempeñan una función protectora. Sus raíces reducen la energía del agua, capturan sedimentos y ofrecen refugio a diferentes especies. Sin embargo, no pueden detener por sí solos todos los procesos erosivos ni sustituir una estrategia integral de adaptación.
El cambio climático aumenta la presión costera
El aumento global del nivel del mar puede agravar la erosión y las inundaciones en territorios bajos. Tabasco es particularmente vulnerable porque gran parte de su costa se encuentra a pocos metros sobre el nivel medio del mar.
El cambio climático también puede influir en la intensidad de las lluvias, las marejadas y otros eventos extremos. No obstante, relacionar un episodio específico exclusivamente con este fenómeno requiere estudios especializados.
Lo comprobable es que el aumento del nivel del mar actúa sobre una costa previamente debilitada por su geología, la reducción de sedimentos, la pérdida de vegetación y la ocupación de áreas expuestas.
¿Qué puede hacerse para proteger las comunidades?
Las soluciones dependen de las condiciones de cada zona. Construir barreras de concreto o colocar rocas puede proteger temporalmente un punto, pero también modificar las corrientes y trasladar la erosión hacia otra parte de la costa.
Por esta razón, cualquier obra necesita estudios de oleaje, corrientes, transporte de sedimentos e impacto ambiental. Una protección improvisada podría resultar insuficiente o agravar el problema en comunidades cercanas.
Entre las alternativas se encuentran la recuperación de dunas, restauración de manglares, reposición de arena, ordenamiento del territorio, monitoreo satelital y construcción de infraestructura diseñada específicamente para cada segmento costero.
Restaurar dunas puede reducir parte del impacto
La reforestación de dunas utiliza especies adaptadas a la arena, el viento y la salinidad. Sus raíces ayudan a retener sedimentos y reconstruir barreras naturales frente al oleaje.
Estas acciones deben evitar especies invasoras y respetar la dinámica propia del ecosistema. También necesitan vigilancia para impedir el paso constante de vehículos, la extracción de arena y la construcción irregular sobre las áreas restauradas.
La recuperación ambiental puede reducir la vulnerabilidad, pero no siempre es suficiente cuando el mar ya alcanzó viviendas o infraestructura crítica. En esos casos, puede ser necesario combinarla con obras de protección o reubicaciones planificadas.
Monitorear la costa permitiría anticipar nuevas emergencias
Las imágenes satelitales, fotografías aéreas y mediciones en campo permiten comparar la posición de la línea costera a través del tiempo. Con estos datos pueden identificarse los puntos donde el retroceso ocurre con mayor velocidad.
El monitoreo también debe incluir las afectaciones sociales: número de viviendas expuestas, caminos dañados, servicios esenciales amenazados y familias que podrían necesitar traslado.
Contar con información actualizada permitiría actuar antes de que una escuela, centro de salud o comunidad completa quede frente al agua.
Familias de Tabasco requieren soluciones de largo plazo
La erosión costera en Tabasco no es una amenaza futura. El Bosque demostró que el avance del mar puede destruir viviendas, modificar el territorio y obligar a familias enteras a buscar otro lugar para vivir.
El Pénjamo, Guano Solo, El Alacrán y el ejido Sinaloa representan una nueva advertencia. Aunque las condiciones no son idénticas en todas las comunidades, sus habitantes necesitan diagnósticos precisos, protección inmediata y planes de adaptación que no se limiten a reaccionar después de cada frente frío.
Las autoridades deberán determinar qué viviendas se encuentran en riesgo inminente, cuáles pueden protegerse y dónde será inevitable una reubicación. También deberán garantizar que las decisiones consideren el trabajo pesquero, los servicios públicos y la participación de las familias afectadas.
El avance del Golfo de México amenaza con transformar de manera permanente la costa tabasqueña. Comparte esta información para visibilizar la situación de las comunidades y la necesidad de actuar antes de que más familias pierdan su patrimonio.
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